miércoles, 15 de julio de 2009

jueves, 28 de mayo de 2009

miércoles, 22 de abril de 2009

miércoles, 25 de marzo de 2009

Que me pellizquen!!!

Este año entró la primavera a la vez que yo salía de la estación de Atocha. Entró con un día muy propio, por lo que decidí que sería mucho más interesante para mis sentidos dirigirme caminando a todos los objetivos previstos.

La verdad es que no estuvo nada mal la caminata hasta nuestro principal y más importante objetivo, recorrimos tantos kilómetros como dedos tengo en una mano, por suerte la temperatura no forzó un desagradable desenlace y llegamos con toda dignidad a la reunión. Una vez acabada la reunión y con un muy buen sabor de boca, nos dispusimos a disfrutar de Madrid, de esa parte de la ciudad donde los Austrias hicieron vida social y donde se vivió la creación del Siglo de Oro español.

No quería irme de esa maravillosa ciudad sin volver a ver alguno de mis cuadros preferidos y sobretodo ver la itinerante de F. Bacon, porque F. Bacon es un pintor que me fascina, tanto su vida como su obra, y digo su obra, aunque para algunos cueste de entender, porque es imposible ignorar su vida para entender y disfrutar de su obra.

Diré que la exposición me llegó, que el claustro me encantó y que volver a ver mis viejos conocidos fue genial, pero he de reconocer que al final arrastraba los pies, los ojos bajaban persianas, mi mente estaba acolchada y todo mi cuerpo tenia unas ganas locas de reposar en la butaca del ave vuelta a casa y saborear todo lo sucedido.


Experimenté uno de los días más maravillosos en mucho tiempo. Y lo más maravilloso es que no estuve sola.

miércoles, 11 de marzo de 2009

te lhas creio tú...


“Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio.”
Sí, me parece muy bien; pero ¿cual es el sitio de cada cosa y porqué cada cosa tiene un sitio? Nos pasamos la mitad de la vida buscando una cosa, la otra mitad de la vida buscando un sitio y cuando los encuentras viene la parca y te lleva. Seguramente es nuestro cometido en esta vida, porque me temo que cada cometido tiene una vida y cada vida su cometido. Así es que no se que hacer antes…

miércoles, 25 de febrero de 2009

Versión Beta


Miré mi agenda y ese día me tocaba visitar a un cliente, así que cogí todos mis bártulos de técnica y conocedora de los temas a tratar y me encaminé hacia ese pueblo tan cercano a la gran ciudad. Por ese pueblo, días antes, pasó un semitornado, o algo parecido, que se llevó a su paso la mayoría de los árboles de la entrada, causó muchos destrozos en las urbanizaciones del municipio y lo peor de todo es que también se cobró alguna vida.

La visita fue bastante larga y cansada, pude adivinar que mi cliente no tenía mucho trabajo porque tenía unas ganas enormes de hablar. Me gusta conversar con los clientes pero con este me resulta más cansado de lo normal, y es porque sufre un pequeño problema de dicción y para entenderlo tengo que poner los cinco sentidos.

Salí de la visita dispuesta a tomar una infusión y no pensar en nada durante un buen rato. No me gusta entrar sola en según qué bares por lo que dí unas cuantas vueltas al pueblo hasta que encontré una especie de panadería granja que me pareció un sitio tranquilo, limpio y estaba llena de mamas y abuelas, ya despojadas de prisas, conversando y disfrutando del desayuno. Me senté al final de la diminuta barra, casi pegada al cristal y para no sentirme rara me pegué a un diario.

Al estar al lado del cristal imaginé lo mal que me sentiría si fuera un pez y me metieran en una pecera, pero me tranquilizó el recordar que los peces tienen una memoria de tres segundos y eso quiere decir que cada tres segundos creen tener nuevas experiencias, lo que no estaría nada mal si fuera un pez pero como no lo soy, me acuerdo de los no se cuantos años que llevo viva y… En fin, estaba a punto de conseguir la relajación total de mi mente cuando ví venir una persona que me resultaba conocida. Noté como mi cuerpo se tensaba por momentos al ver que esa persona entraba en el mismo local donde yo estaba intentando no pensar en nada. Mi primera y única reacción fue pagar rápidamente para poder salir aún más rápida del local, cosa que conseguí con discreción y sin cruzar miradas.

Ya han pasado unas semanas desde aquel día y hasta hoy me preguntaba por qué me puse tan nerviosa y por qué no me quedé, es probable que con ese encuentro hubiera satisfecho mi curiosidad pero también hubiera despertado fantasmas y los fantasmas son esos hologramas que distorsionan la realidad.

Ahora creo que hice bien; porque las cosas tienen que seguir un curso, porque la nueva versión todavía es beta y porque las personas que no somos cerebrales y nos dejamos llevar por los sentimientos tenemos un líquido más espeso en el cerebro que ralentiza la decantación de los desechos.

jueves, 29 de enero de 2009

Estilógrafos

Acabo de encontrar mi pluma en la lavadora. Pensaba que la había perdido y a ésta le tenía mucho cariño. Es una Parker de cuerpo azul, azul ele, es preciosa y la tengo desde hace 8 años. Parece que después del revolcón entre burbujas aun funciona, es una suerte que no le salga espuma, y parece que le ha ido bien este tipo de limpieza, menos mal, porque no tenia pensado dedicar tiempo a buscar una nueva pluma, suena raro ¿no? pero es que siempre he dedicado mucho tiempo cuando se trata de escoger una pluma. La verdad es que me encanta escribir con pluma, mi mano se comporta diferente, como más libre y segura, no tiene que hacer fuerza y es más espontánea, hacen una combinación perfecta, es genial! Eso sí, para que todo esto se cumpla, la pluma tiene que ir bien, de lo contrario esa combinación puede convertirse en la peor de tus pesadillas y encontrar tinta hasta en los calcetines, así es que si la pluma se convierte en un incordio, es mejor guardarla y sacarle el polvo de vez en cuando.
Una de mis plumas preferidas es una Montblanc de las de siempre, una meisterstück, que me regaló una persona muy especial cuando teníamos diecisiete años, la pobre ya sólo esta para mirarla y admirarla, y digo admirarla pues se puede ver perfectamente la parte externa del plumín desgastado, la empuñadura ya sin brillo y con la huella de mi dedo índice impresa por una absurda casualidad. Con ella he firmado documentos muy determinantes e importantes, también la he utilizado para pasar ratos tontos y otros agradables dibujando papeles, incluso la he utilizado para pintar y dibujar el “vísceras”.
El stock de plumas a día de hoy es de 12 y podría ser superior si no hubiera perdido unas cuantas, aunque estoy contenta de que entre las desaparecidas no estén mis preferidas. Me gusta imaginar que son varitas mágicas y por su condición de mágicas son ellas las que eligen a sus dueños.

sábado, 24 de enero de 2009

sábado, 3 de enero de 2009