miércoles, 26 de noviembre de 2008

Yo, tu, ella...


Añoro mi trocito de “Sequia”, me encantaría salir a caminar o correr, como solía hacer antes al mediodía, por su primer tramo, porque ese es mi trocito de “Sequia”,en él no hay recuerdos impuestos, sólo los míos. Me encantaba escuchar el sonido del agua corriendo en busca de su destino, el sol que me calentaba la espalda o me obligaba a entrecerrar los ojos, las viñas de Sant Iscle, el cerezo del puente y del que no he visto este año caer las hojas, los deportistas del lunes, los del martes, los del miércoles, los del jueves y los madrugadores del sábado, el huerto tan bien configurado de al lado del cerezo, el pagés atento que saludaba siempre, el reflejo del paisaje en el agua.
Recuerdo que siempre salía con mil problemas en mi mente y que a cada paso se iban desvaneciendo y relativizando, dejando una sensación inigualable de placer, para dar paso a juegos de imaginación tales como cambiar los azules por verdes y los verdes por azules, o cosas por el estilo que acababan dándole a mi trocito un encanto especial y dejaban mi mente libre para enfrentarse a una nueva batalla.

Ahora como no puedo salir a caminar o correr, paseo por Internet y últimamente me he aficionado a pasear por los blogs de otra gente, gente sin rostro, anónimos o no, y sin querer cada día crece más la curiosidad por saber de esos sin rostro. Yo no se si es bueno o es malo seguir esa curiosidad, pero crea en mi una inquietud. Siempre acabo como cuando salía a caminar, con juegos de imaginación, pero en este caso el juego es imaginar otra vida, lo raro es que esa vida imaginada es en tercera persona, seguramente debo tener miedo a adjudicármela, esto me hace reflexionar sobre mi; ¿estaré viviendo también en tercera persona? ¿Será por eso que acepto todo lo que me echen como si de un espectador se tratara?

Me ofreció la mano y la cogí, pero cada vez que la miro me recuerda cosas que no me gustan...

No hay comentarios: